Diego Martínez y su ADN perico
Hay clubes que, por tradición, simpatizan más con un entrenador que con otro, obviamente retienen en la memoria a los que más ganan, como Javier Clemente en aquella UEFA del 88, José Antonio Camacho o Ernesto Valverde. Todos ellos son tan distintos como la noche y el día, pero la percepción del aficionado era la misma: los equipos funcionaban, el esfuerzo no se negociaba en los mejores momentos. Históricamente, el equipo perico fue más de correr que de jugar, de presionar y salir al contraataque, de jugadores más que de colectivos. La orquesta de Joan Francesc Ferrer, Rubi, es una excepción que no tuvo continuidad.


