El Betis ganó su Tercera. La logró como conquistó su primera, en la tanda de penaltis. Miranda escribió su nombre en la leyenda verdiblanca, como lo está el de Esnaola por pararle el último de la tanda a Iribar en la final de 1977 y el de Dani por su gol en la prórroga en el 2005. “Sí, sí, sí la Copa ya está aquí” cantó más de la mitad de La Cartuja y la noche en Sevilla solo hacía que comenzar. Joaquín, quién si no, alzó al cielo el trofeo, al mismo cielo donde mandó Yunus Musah el cuarto penalti del Valencia, que lo mereció tanto como el Betis pero que se queda sin su Novena y también sin el billete a Europa que le hubiera otorgado. En esos dos penaltis se resolvió la fiesta del fútbol español, con dos aficiones mayúsculas en la victoria y en la derrota.