"Nosotros no lo necesitamos"
El nuevo reglamento para el Mundial de Fórmula 1 2002 ha generado una consecuencia que trae de cabeza a la mayoría de los equipos de la parrilla, el 'porpoising' o rebote. Es algo que se puede apreciar a simple vista y que no afecta por igual a todos los monoplazas. Los coches ruedan muy cerca del suelo para maximizar el efecto de succión, pero en las rectas largas, la altura del coche varía debido a las fuerzas a las que se somete el chasis. Es entonces cuando los monoplazas pierden parte de esta carga aerodinámica y la suspensión cambia de altura lo que provoca que el coche bote.


