Diez semifinales en doce años. Con y sin Cristiano, con y sin Zidane, con y sin Ancelotti, con y sin pandemia, con y sin público. Esa devoción/obligación por la Champions se transmite en el Madrid de generación en generación y es independiente de quién lo presida, lo entrene o lo represente en el campo. Es algo consuetudinario, no escrito pero aceptado. Y a veces tiene poco que ver con la lógica. El Madrid jugó entre mal y muy mal durante muchas fases del choque, pero no hay ningún equipo en el mundo con su espíritu de supervivencia. El Chelsea, jugando a lo campeón, le metió con su 0-3 en modo remontada y hay resulta indestructible.