“Es increíble, con su edad yo creo que ni tenía puntos ATP. Tiene un gran potencial. Le felicito”, Esas fueron las primeras palabras de después de vencer a Carlos Alcaraz en la tercera ronda del (6-2, 7-6 (3), 4-6, 2-6 y 7-6 (5) en 4h10), en un partido que dominaba claramente y que estuvo a punto de escapársele de no ser por el gran desempate que jugó en el quinto set. El murciano de 18 años perdía por dos mangas a cero, 4-3 y 0-30 en la tercera, y a fuerza de fe, corazón y garra llegó a ese postrero tie-break que tuvo un final feo para él, una doble falta que no desmereció lo que hizo en una Rod Laver Arena entregada que coreó su nombre en repetidas ocasiones. Charly rozó una gesta que le hubiera aportado nuevas marcas de precocidad, pero dejó la sensación de que será muy grande en una de las pistas de tenis más importantes del planeta.