La llegada de Luis Díaz al Liverpool tuvo una triple consecuencia. Firmino, que cada vez tenía menos minutos, ya es oficialmente suplente. Diogo Jota, que pujaba por el puesto de 9, vuelve a pasar más tiempo en el banquillo que en el césped. Y Mané, que desde hace años había hecho suya la banda izquierda de Anfield, se ha visto desplazado al centro. Pero todo eso da igual si Salah sigue en su sitio. El egipcio volvió a dar ante el Norwich una masterclass de desborde y clase. Viste de rojo, pero parece llevar esmoquin. Antes de su golazo, el de la remontada, ya había dejado claro que su nombramiento como tercer mejor jugador de 2021 en The Best no fue un capricho de la FIFA con dos jugadas que el Messi del Barça o el Maradona de sus mejores tiempos habrían firmado sin dudar. Conducción, regate, ténica, imaginación. Que ambas jugadas terminaran fuera de la portería fue una injusticia divina.