El Madrid y el vendaval de la historia | Deportes | EL PAÍS
Puro fútbol. “Esqueleto de multitudes”. Así definió Mario Benedetti un estadio vacío. El esqueleto del Bernabéu aún está destartalado, pero la multitud es imparable. Madrid y PSG jugaron, durante una hora, un partido de fútbol normal en un cuidado terreno de juego. El Madrid quería presionar alto, pero se desajustaba porque Verratti sacaba la pelota desde atrás con naturalidad, se asociaba en corto con Messi y Neymar para distraer y descargaban en largo para que Mbappé destruyera. Puro fútbol. La gente sufría encantada de la vida porque cada arrancada de Kylian era una amenaza a la vez que una promesa. Pero cuando marcó el 1 a 0, el miedo barrió con todo: el PSG siguió dominando y Mbappé cabalgando hacia el peligro. Es hasta bello verlo correr. El Madrid era cosas sueltas. Una carrera de Vinicius, un intento de pared de Benzema, un centro de Carvajal… Eso sí: el sacrificio, de todos.


