Maravilla para Dallas. Lo están consiguiendo. Cualquiera que viera la superioridad que había mostrado Phoenix en su casa, sobre todo en el primer partido, dudaría de si lo que se ha visto este domingo es real o es una ilusión. El dominio al subcampeón ha sido notorio, sin dar en toda la jornada la opción de que los visitantes se metieran de lleno en el juego que les llevó a tocar la cima de la NBA con los dedos el año pasado. No se reconoce a estos Suns y va a tener trabajo Monty Williams para reconstruir la identidad y, sobre todo, la confianza de algunos jugadores. Mikal Bridges no es la navaja suiza, es un cortauñas un tanto oxidado, y Chris Paul, por poner un ejemplo aún más flagrante, ha pasado de directamente ganar un partido para los suyos -el segundo- a ser excluido por faltas sin apenas protesta y sin llegar siquiera a los últimos minutos con vida.