Vilhena en las ruinas de La Catedral
La marmota no ha muerto. no hubiera requerido de 17 días de rodaje, los que tuvo entre partidos a diferencia de un Athletic de multicine. Ofrecieron los pericos lo de siempre desde que comenzó este terrorífico 2022, con algún tramo de esperanzador fútbol –que, probablemente, le convenía al rival– y otros ratos, la mayoría, de una preocupante desconexión. Con un gol a favor y una remontada en contra, la segunda tras la de un Betis que les goleó como hubieran podido hacer los leones de haberlo necesitado. Sin Raúl de Tomás ni Keidi Bare en esta ocasión, cierto. Pero con un punto sobre 12 posibles y en la semana ya del derbi, del Espanyol-Barcelona –apunten ya la baja por sanción de Óscar Gil–, y ante un calendario que provoca temblor de piernas hasta al más atrevido. Dicen que la marmota había muerto. Mentira. El día de la marmota se vive en blanquiazul.


