El Almería visita Butarque oteando en el horizonte un ascenso que, como en las mejores pesadillas, hace tiempo que persigue, pero jamás alcanza. Todo en un correr eterno. Sofocante. Ya en la última jornada, ante el Alcorcón, pudo promocionar. Pero el colista descendido desde hace semanas asaltó el hogar de este líder agobiado que dejó de serlo. «Nos pudo el nerviosismo», confesó Rubi en la previa de la última jornada. Gestionar la presión, afirma el catalán, se antoja clave para no repetir bochorno, ganar y evitar el destierro del Edén. La victoria es la cábala matemática más directa para ser de Primera. La más enrevesada podría dibujar un triple empate a 81 puntos que eyectaría a los andaluces de las dos primeras plazas. En ese escenario de oscuro vaticinio para los andaluces serían Eibar y Valladolid los que subirían por la vía directa.