España tiene una monarquía parlamentaria y, por tanto, hay un Rey. La es hereditaria; es decir, se transmite de padres a hijos. Así es como llegó al trono S. M. Felipe VI, legítimo heredero de la dinastía Borbón, el 19 de junio de 2014 tras la abdicación de su padre, el rey emérito Juan Carlos I de Borbón, resuelta con una ley orgánica como marca la norma.
La sucesión en el trono sigue el orden regular en primogenitura y representación. En este sentido, se da preferencia a la línea anterior antes que a las posteriores. Si es en la misma línea, tendrá que ser el grado más próximo antes que el más remoto. En cuanto al mismo grado, el varón irá antes que la mujer, y si son del mismo sexo, la persona de más edad tiene preferencia sobre la de menor edad.
El Príncipe heredero o la Princesa heredera, desde que nacen o desde que se produce el hecho que origina el llamamiento, ostentará el título de Príncipe de Asturias o Princesa de Asturias, además del resto de títulos que tradicionalmente se han vinculado al sucesor de la Corona de España.
Si todas las líneas llamadas en Derecho fuesen extinguidas, las Cortes Generales tendrán que proveer a la sucesión en la Corona en la forma más conveniente para los intereses del país. Además, quienes tengan derecho a la sucesión en el trono no pueden contraer matrimonio si tienen la prohibición expresa del Rey y de las Cortes Generales. De hacerlo, quedarían excluidos en la sucesión, tanto ellos como sus descendientes.
De esta forma, es la Princesa Leonor quien ostenta el título de Princesa de Asturias y, por ende, la sucesora en el trono de S. M. Felipe VI. Al ser la primogénita de Felipe y Letizia, a no ser que haya cambios en la familia, algún día será Reina de España, una vez su padre haya
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