Alexander Isak respira aliviado. Han sido muchos meses de sequía goleadora. Demasiados para un delantero de su categoría. El último gol del delantero internacional sueco databa del 18 de diciembre del año pasado. Fue el autor del 1-3 en la derrota en el Reale Arena contra el Villarreal. Desde entonces, nada. Ni en Liga, ni en Europa, ni tampoco en la Copa del Rey. Ni siquiera el que hasta ahora era su mes favorito le sirvió para romper su mala racha ante la portería contraria. En febrero tampoco fue capaz de marcar, cuando hasta ahora se había hinchado en años anteriores. Pero contra el Espanyol puso fin a su sequía marcando el gol de la victoria de penalti en el tiempo de descuento. Atrás quedaban tres meses y medio largos y complicados para un delantero que veía de marcar 17 goles en sus dos primeras temporadas en la Real Sociedad.