Seguro que no fue fácil, pero desde luego fue acertado. Cuando Pablo Sarabia decidió el pasado verano abandonar el PSG y marcharse cedido al Sporting Portugal, muchos pensaron que estaba dando un paso atrás en su carrera. Nada más lejos de la realidad. Lo que el extremo madrileño hizo con aquel movimiento fue mantener intactas sus opciones de ir al próximo Mundial de Qatar 2022 y no caerse de las listas de Luien Enrique por falta de minutos. El fichaje de Messi por el PSG y el overbooking de estrellas ofensivas en el conjunto parisino le cerraban las puertas del once, algo vital para un jugador con aspiraciones mundialistas. En Lisboa, Sarabia es indiscutible en un equipo que después de ganar la Liga NOS la temporada pasada, aspiraba a todo en Portugal y jugaba Champions.