De un plumazo, el PSG esfumó las dudas que se habían generado en torno al equipo tras la prematura -e inesperada- eliminación copera el pasado lunes. El conjunto parisino fue un ciclón inapelable para el Lille, que ha pasado de ser campeón a un equipo endeble cuya defensa está a merced de los equipos rivales. El líder de la Ligue 1 no tuvo piedad hoy. Entraron todas las ocasiones que generó, vapuleó a los de Gourvennec en el centro de campo y, por si fuera poco, Messi realizó el mejor partido que se le recuerde en la Ligue 1. El 1-5 fue justo, aunque Grbic, el portero local, tuvo implicación directa para que el resultado fuera tan abultado.