Campeón con los campeones
Dos fantasmas sobrevolaban Stamford Bridge el pasado miércoles. Dos maldiciones de ingentes dimensiones que ya son papel mojado en Chamartín. El Real Madrid nunca había ganado ni al Chelsea ni a Tuchel en partido oficial. Algo tenía el azul londinense que durante años se le había atragantado al conjunto madrileño; como algo tenía Tuchel en su pizarra y en su cabeza que ejercía de quiste crónico para un equipo que, al ver salir la bola del Chelsea en el sorteo, rápidamente pensó en que esta eliminatoria más que un susto era una oportunidad, la coyuntura perfecta para dar portazo a estas estadísticas. Y para volver a eliminar al vigente campeón, algo que el Madrid siempre ha hecho cuando le ha tocado enfrente.


