Primer MVP de la final de la Euroliga, que todavía se jugaba al mejor de cinco partidos. El argentino empezó algo discreto en los dos primeros encuentros de Bolonia (aunquqe quedan para el recuerdo los 7 balones robados el primer partido), pero en el tercer duelo de la serie, en Vitoria y con 1-1 en el marcador global, explotó: 27 puntos, 4/8 en triples y 31 de valoración. En el quinto y defintivo metió otros 16 tantos, además de repartir 6 asistencias. Uno de los mejores jugadores que ha pisado las pistas europeas este siglo, como demostraría poco después en la NBA.