«Tuve y sigo teniendo una gran relación con el Everton, pero no miro atrás. El fútbol es así. Un día todo está bien, el mes siguiente menos. Y tienes que tomar decisiones. Cuando eres parte de una estructura, hay discusiones con el entrenador. La relación que teníamos (Benítez y él) no era buena, fue complicado estar excluido del grupo un mes, fue una situación sin precedentes en mi carrera. Pero tenía a mi familia y mis compañeros conmigo. Nunca me negué a jugar. Fue la manera que tuvo para protegerse a sí mismo, nunca le pregunté por eso. La gente que me conocía en el club sabía que todo iba bien. No fui el único en irme (en referencia a James). Creo que teníamos un equipo para tener más posesión, teníamos calidad para ello. El me preguntó y yo le di mi respuesta. Sé cuál es mi lugar. Me sentí legitimado para transmitirle mis sentimientos y los de otros jugadores del vestuario. El tiempo me dio la razón, le echaron por los resultados pobres. Creo que también tenía una mala filosofía, no concordaba con el Everton»