No hay que dejarse llevar por las rachas positivas es una competición como la NBA. No es una novedad, pasa todas las temporadas y varias veces a cada equipo. También les ocurrió a los Warriors del 73-9. Precisamente esta franquicia fue la que se llevó la parte positiva de su duelo con los Mavericks. Venían flamencos los de Texas después de elevarse hasta el primer puesto de la Liga en ratio defensivo desde que pasamos a 2022 y habiéndose colocado cuartos de la clasificación de la conferencia. La buena senda de los de Jason Kidd era susceptible de acabar en cualquier momento o, por lo menos, interrumpirse momentáneamente. No es una novedad, conviene repetir. El problema llega cuando el golpe es golpazo. Lo visto en el Chase Center no hace ninguna justicia al buen trabajo que estaban haciendo los Mavericks ni tampoco a lo arrastrado por los Warriors durante los últimos encuentros (porcentajes de tiro de Curry, molestias de Thompson, desaparición por lesión de Green). La situación se dio la vuelta cual tortilla con su plato y los locales finalizaron el contundente repaso con un marcador de 130-92.