No había llegado el reloj al minuto y al campeón que había dejado de serlo ya se le torcía la tarde. Amarilla. Hermoso la veía por una entrada sobre Raúl García que no era de tarjeta. El Athletic salía huracanado, alrededor de ese chico con el 22 a la espalda que entraba en el podio de partidos en Liga, 550, 216 con la rojiblanca de Madrid. Los tiempos en los que volver a encontrarse eran congoja, quedaron atrás hace tiempo. No había llegado el reloj al minuto y al Atleti ya le llovía fuerte el Athletic en San Mamés. Como si la vida no le fuera en las cinco finales que quedan. El equipo del Cholo, de nuevo sólo cascotes a la deriva bajo el rugir del león.