Pocos comprenderían en el ciclismo que una estrella en ciernes deba competir sobre una bicicleta de aluminio mientras los laureados campeones vuelan sobre fibra de carbono. La Fórmula 1 es uno de esos deportes especiales en el que todos compiten en igualdad de circunstancias, bajo el mismo reglamento técnico y deportivo, pero no en igualdad de condiciones. Carlos Sainz, camino de los 150 grandes premios en el Mundial y con ocho temporadas a sus espaldas, apenas pilotó esbozos de un coche ganador en Mónaco 2021, donde Ferrari dio la campanada, y allí fue segundo. En 2022 al menos se presentan a la primera carrera de la temporada con la sensación de que el invierno ha sido provechoso para Maranello.