Iago Aspas quiere ser el dolor de cabeza de un Rayo con resaca
La euforia que se vive en Vallecas por el de Copa provoca una tremenda envidia en Vigo. Y que nadie diga que es sana porque son dos palabras antónimas. Más de uno y más de dos se acordará hoy de aquella en Mallorca, cuando el Celta se despeñó por el terraplén copero antes de llegar a la curva de la ilusión. La gestión de Coudet aquel día y, sobre todo, su posterior todavía escuece un mes después. El Chacho debe cerrar esa herida cuanto antes con una remontada en LaLiga ().


