Silencio, se rueda
Todo parecía un sueño. El que se enfundaba el mono gris del equipo Audi no era Carlos Sainz, sino un periodista, cuyo nombre incluso estaba grabado en los display del interior del Audi RS Q e-tron. Eso sí en el asiento de la derecha no faltaba la presencia de Lucas Cruz. Una vez ajustado todo, era el propio Sainz el que daba la salida con los dedos de su mano. «Cinco, cuatro, tres, dos, uno…» y el primer coche impulsado por electricidad que se atreve con el Dakar echó a andar.


