Open de Australia 2022: ¿Y por qué no Carlos Alcaraz? | Deportes | EL PAÍS
Cuando Rafael y yo, y el resto del equipo, nos trasladábamos a Doha para disputar el primer torneo del año solíamos iniciar nuestra inmersión haciendo cavilaciones y apuestas sobre los tenistas que se mantendrían en los primeros puestos del ranking, o sobre los que se verían desbancados por los serios litigantes del curso anterior. El mes de enero se prestaba. Recuerdo con placer las largas tertulias y vaticinios al respecto mientras nos trasladábamos al club o en las charlas durante desayunos o almuerzos. Todos sabíamos que habría sorpresas, expectativas que se cumplirían y otras que no, tenistas que iban a sufrir un retroceso poco vislumbrado u otros que irrumpirían en los primeros puestos habiendo avisado menos.


