Una noche de furia en Los Ángeles
Los jugadores de los Lakers necesitaban una noche así. Y sus aficionados, y seguramente todo el mundo en la organización, desde Jeanie Buss a la cuenta de Twitter de Magic Johnson. Una noche de furia, una en la que el sabor de boca no acabara siendo inevitablemente amargo. Porque suele pasar lo contrario: la temporada se ha convertido en un laberinto en el que hay muchas rutas pero todas acaban en una única salida, el desastre. La derrota. De forma calamitosa o por los pelos, tras remontar o tras encajar la remontada, fallando al final o descolgándose al principio. El caso es que una noche que se torció con otra lesión de Anthony Davis acabó con una de las mejores victorias de la temporada, 106-101 contra unos Jazz que venían con el pulso recuperado: seis victorias seguidas, Donovan Mitchell y Rudy Gobert otra vez al frente de las operaciones.


