No llega con la medalla al cuello ni con la camiseta de Senegal, pero sí con una felicidad intacta desde hace varios días que muestra a través de una sonrisa que apenas se le borra de la cara. Keita Balde (Arbúcies, 1995) se presenta siempre puntual a la conferencia de vídeo desde su domicilio después de regresar de África como flamante campeón continental. El delantero formó parte de un grupo para la historia que alzó el trofeo en Yaoundé por primera vez en la historia del país. Una generación de muchísimo talento que acaba de conseguir su primera corona.