Preocupación en Yamaha
Yamaha tenía mucho que defender en el nuevo curso. Después de seis temporadas, la fábrica japonesa volvía a conquistar MotoGP junto a una M1 con la que salían bien las cosas… aunque solo en el garaje de Quartararo. La que hasta ahora había sido la moto más dócil de la parrilla, pasaba a tener dificultades con el resto de sus pilotos para ser competitiva. Lastraba principalmente la falta de potencia, algo que nunca ha sido uno de los aspectos más sobresalientes en la creación de la casa de los diapasones, y que además se potenció durante un 2020 en el que manipularon los motores para intentar encontrar algo que siguen sin hallar.


