No han sido años fáciles para Honda. Pero, en especial, no lo han sido para Marc Márquez. Dos operaciones de hombro, la lesión en Jerez con fractura en el brazo derecho, otros tres pasos por el quirófano y, por si parecía poco, la reaparición de la visión doble en dos ocasiones. Un jarro de agua fría tras otro para el de Cervera que, pese a las dificultades, se sigue levantando con el objetivo de volver a ser campeón del mundo. Es una tarea muy complicada por varios motivos: él mismo reconoce que su pilotaje con el brazo derecho «no es el mismo» porque su condición le obliga «a utilizar más las piernas para controlar la moto», ya no puede jugar tanto con un tren delantero que se ha vuelto crítico y, para colmo, debe «evitar a toda costa un nuevo golpe en la cabeza para evitar posibles problemas de visión».