, respectivamente, con diez años. Venían acompañados de unas familias convencidas de que Europa les abría un futuro deportivo mucho más esperanzador que Japón o Corea. El fútbol de última generación estaba aquí. Esa práctica, hoy prohibida por la FIFA, era costumbre extendida entre los clubes europeos, muchos de ellos castigados por vulnerar la legislación sobre menores. Aquellas dos promesas de lujo asiático juegan hoy en el Mallorca y no son siquiera futbolistas principales en la plantilla, prueba de que el viento desvía disparos presuntamente certeros en el fútbol ().