Shiffrin, la cara amarga de Pekín: sin medalla e increpada
Una de las vertientes más duras del deporte. Bajo el manto del éxito, en medio de ese halo divino que envuelve a muchos deportistas de élite, se esconden personas. Seres humanos, simple y llanamente. Una obviedad que muchas veces se olvida. Incluso en los tempos presentes, en los que la salud mental tiene más repercusión que nunca. La crítica despiadada, la falsa percepción de que los atletas están constantemente en deuda con sus seguidores, la intolerancia al error. Todo sigue. En Pekín, como ya pasara en Tokio, los atletas locales han sido objeto del más duro escrutinio. Quedarse lejos de los hipotéticos objetivos, en su caso, es tachado de antipatriotismo, como ejemplo.


