En consonancia con lo que ha sido la eliminatoria, en la que los momentos brillantes se han repartido de una forma muy poco equitativa y a favor de los Warriors, fue el último partido de estas finales de la Conferencia Oeste. El tercer y el cuarto clasificado ofrecieron espectáculo pero no tanto como en las anteriores series; en el caso de los locales, por igualdad; en el caso de los visitantes, por juego. De nuevo sin Otto Porter, pero con el convencimiento de que tenían que cerrarlo ya este jueves para evitar males mayores, Golden State viaja de nuevo a la lucha por el título contra el ganador de la otra parte del cuadro. Aquella maravilla de 2015 a 2019, la de los tres títulos y el cambio de juego para siempre, está otra vez entre nosotros con una imagen renovada pero con el nombre intacto. Los de Kidd pudieron levantarles un partido, el anterior, pero en el quinto se volvieron a situar en una posición inferior y no alcanzaron a pasar de ahí.