"¡Seguiré llamando a esa puerta!"
Tenía coche, experiencia y talento para pelear por la gloria de Indianápolis, la combinación ideal, pero llegó una bandera amarilla en el momento más inoportuno y le descartó de la victoria sin remedio. Eso fue lo único que le faltó a Álex Palou en su tercera vez en la Indy 500, la suerte. Fue el que más vueltas lideró tras Dixon, 47 de las 200 (Ericsson solo lo hizo 13 para ganar), y fue así, siendo primero, cuando se encontró el pit-lane cerrado y tuvo que hacer dos paradas cuando tocaba una. Desde atrás, solo quedaba remontar. Lo hizo hasta el noveno.


