Con el auge de los teléfonos móviles, el reloj, un complemento histórico y asociado a una función tan concreta como dar la hora, ha tenido que reinventarse. Aquellas piezas de tres agujas, sofisticadas y elegantes, conviven ahora con otros dispositivos más versátiles, inteligentes y con capacidad para medir una infinidad de indicadores. Desde las pulsaciones a los pasos, pasando por la geolocalización, los smartwatches llegaron para quedarse y se han convertido en fieles acompañantes durante nuestro día a día, tanto en actividades más mundanas como en las deportivas.