Champions League: Rendirse nunca es una opción | Deportes | EL PAÍS
El City y el Madrid jugaron un en donde lo explicable y lo inexplicable convivieron como solo en el fútbol puede suceder. Lo explicable tuvo que ver con ausencias importantes que condicionaron las defensas de los dos equipos. El 4-3 le pone número a la superioridad de los atacantes sobre los sistemas defensivos. La calidad y la cantidad de centrocampistas del City explica que haya conseguido poco para lo mucho que generó. Del mismo modo, la calidad deslumbrante de los delanteros del Madrid explica por qué consiguió mucho, con poco. La recuperación de los lesionados y suspendidos hará más ordenada la vuelta en el Bernabéu, siempre y cuando el estadio, como es su costumbre, no provoque estragos emocionales. De algo estoy seguro: será un partido abierto y limpio entre dos equipos ambiciosos. Los entrenadores lo garantizan.


