Mallorca-Real Madrid Puerta grande y enfermería
El Madrid sobrevivió al día después, que no es fácil cuando la euforia le llega a uno por encima del cuello. Fue sin la emoción ni en el champán de la Champions y con la eficacia oscura de tantas tardes, pero le sirvió al líder para distanciar aún más al Sevilla y quitarle la remota esperanza al Barça. Un gol de Vinicius, producto de esa presión selectiva que aplica el Madrid (pregúntenle a Donnarumma), y otro dos de Benzema cerraron el pleito. La pareja es imparable, independientemente de que el equipo resplandezca o se nuble. El Mallorca fue durísimo en todas las acepciones del término, pero no le alcanzó. La salvación pasa por otro lado.


