La cara de circunstancias que lucían las jugadoras rusas a su salida al césped de Las Terrazas para disputar la final del Europeo contra España era la perfecta definición gráfica del en el que se encuadraba el partido. Las Osas llegaron al duelo horas antes de que las tropas de su país invadieran Ucrania y que el viernes condenó esa acción en un comunicado, decidió que se jugara (o más bien no decidió lo contrario) a la vez que posponía el de sus homólogos masculinos contra Georgia del Seis Naciones B, previsto para el domingo. Preocupaba la posibilidad de que el entorno se mostrara hostil con un equipo que obvimente no tiene la culpa de lo que hace su gobierno, pero no hubo ni altercados ni mensaje alguno en las gradas y las Leonas cumplieron (27-0) con un guion que, si se desvió en algo del previsto, fue que hasta la recta final la diferencia en el marcador no era excesivamente larga.