Anfield engulle al Submarino
El Villarreal salió de pie de Anfield. Tambaleándose y con heridas profundas, tras ser zarandeado con saña por un Liverpool arrollador en la segunda mitad. Pero al fin y al cabo de pie. Y con ganas de seguir luchando en la mejor competición del mundo. Estupiñán, en propia puerta, tras un centro de Henderson, y Mané pusieron negro sobre blanco la oleada red. Dos goles que quizás se quedaron cortos por lo visto en el verde. Remontar esta ventaja al equipo más en forma de Europa se antoja una tarea muy dificultosa. Pero este Villarreal ha demostrado que puede con todo en esta Champions. Con una Cerámica llena hasta los topes y con Gerard recuperado, puede haber un resquicio para darle la vuelta a la eliminatoria dentro de seis días. Por intentarlo no va a ser.


