El Tenerife ya tiene la parejita. Como el Burgos. Tras dos años de monopolio, coge el testigo de este en la Champions y mantiene la abrumadora supremacía española en el torneo que quiere tomar prestigio de la mano de la FIBA y colocarse por delante de la Eurocup y a la sombra de la Euroliga. La experiencia del equipo insular en el campeonato, que conoce de pe a pa, fue determinante para arrebatar la emoción en la cita de Miribilla. Desde mediados del tercer cuarto, con 54-57, se acabó el suspense. Su undécima victoria consecutiva (87-98 al Baxi Manresa) de la temporada fue solo cuestión de tiempo, de esperar con paciencia a que la fruta madurase. Y a eso se añade el plantillón que apadrina Vidorreta, con un Huertas descomunal manejando el gobierno a su antojo. Su primer título continental cerca de la cuarentena. El talento no tiene fecha de caducidad. Acabó entre sollozos, emocionado. Hablamos de un base que ha pasado por los Lakers, Baskonia, Barça, Brasil… Un MVP de la Final Four merecidísimo. Las cuentas salen así: si das 14 asistencias propicias 28 puntos y si encima anotas 13, has dejado para la posteridad 41. Recital de un mago. El segundo jugador en registrar un doble-doble en una final de BCL, después de Orelik en la 2017.