“No cambiaría el ‘55’ por el uno”, bromea. Hay tantas ganas de ver a Ferrari en su sitio después de dos temporadas lejos de la cabeza que los test de pretemporada pueden haber convencido a unos cuantos, con poco, de que el F1-75 es aspirante a todo en 2022. No lo es, aunque se haya gustado en la pista. Al menos, no se sabe aún si lo es. Pero Carlos Sainz termina la semana en Barcelona satisfecho, según comenta, y confía en que las buenas sensaciones se repliquen en los próximos test de Bahréin (10-12 de marzo) y el primer GP en Sakhir (20 de marzo).