Baynes habla de la agonía: "Era como una combinación de quemaduras, fuego y cuchillos"
Los Juegos Olímpicos fueron complicados para Aron Baynes. El pívot australiano se encontraba calentando junto al resto de sus compañeros de una de las selecciones que optaban a las medallas en Tokio. Pero, en el descanso del partido inaugural ante Nigeria, todo se fue al traste. En una acción como otra cualquiera, el center fue a finalizar cerca de la canasta cuando, por culpa del gel hidroalcohólico que llevaba en sus manos (un clásico en tiempos de coronavirus), sus dedos se resbalaron del aro, desplomándose abruptamente contra el suelo de la pista de baloncesto. El duro impacto en su cabeza y cuello le dejaron fuera para el resto del partido. Eso sí, lo que todos desconocían en aquel momento es que a partir de ese instante su vida no volvería a ser igual.


