No deja de ser irónico comparar en un titular a un jugador de los Celtics (cualquiera de ellos) con Kobe Bryant. Básicamente, porque en ese grupo de titanes que han hecho auténticas maravillas en una pista de baloncesto, no hay comparativa posible y lo único que vas a hacer si lo pones al lado de alguien es provocar, no puede ser de otra manera, que ese otro gran jugador salga derrotado. Tampoco es casualidad, claro, que a un servidor se le acerque alguien a decir eso de "hacía tiempo que no disfrutaba de los Celtics como hoy". Y estamos hablando, sí, del mismo equipo que nos parecía un desastre a inicios de curso, que tiene el mismo entrenador que no valía para nada y cuyas estrellas principales no tenían ningún tipo de compenetración.