El valor de los goles fuera
Hasta finales de los sesenta se jugaban partidos de desempate cuando en una eliminatoria los dos equipos habían marcado igual número de goles. Un engorro, porque había que consensuar fecha y campo. Si el desempate no decidía, se jugaba una prórroga o dos, o hasta prórrogas de 10 minutos hasta que alguien marcase. Y si no, moneda al aire, un procedimiento que producía incomodidad. En 1964 se dio una situación polémica: una eliminatoria Bolonia-Anderlecht de Copa de Europa requirió desempate, que se jugó en el Camp Nou; el 0-0 persistía tras dos prórrogas y el árbitro, el navarro Zariquiegui, lanzó la moneda al aire en presencia de los dos capitanes… y cayó de canto, encajada en la hierba. Tuvo que repetir y pasó el Anderlecht.


