Elizegi deja del Athletic con una sonrisa de oreja a oreja. En el terreno deportivo no ha logrado los éxitos sonoros, ya que no ha levantado la ansiada Copa en dos finales desarrolladas en 15 días y se le ha escapado el billete europeo. Suma una Supercopa. Pero en el terreno institucional, su huella queda para la posteridad: ha sacado adelante la ansiada Grada de Animación y la reforma de Estatutos, un punto peliaguado que no pudieron aprobar Macua ni Urrutia. «Son dos herramientas que necesitaba esta entidad», lanzaba exultante tras la cita de hoy en el Euskalduna.