Cristian Tello se despide del Betis tras cinco temporadas. Es el adiós a un fantasista. La marcha de un ilusionista que fue capaz de encadilar a la afición verdiblanca sin alcanzar nunca el grado de intocable sobre el césped. Convertido en eterno revulsivo, amagó siempre con dar un salto definitivo que encontró demasiados frenos y discontinuidad. Entregó su juego a base de pinceladas, bajo un contexto de dificultades por falta de minutos, pero siendo incisivo y decisivo cuando tuvo las opciones para serlo. 24 goles y 20 asistencias apoyadas en un rol secundario que nunca deseó. El mismo que tampoco esquivó a la hora de ejecutar sus mejores virtudes sobre el campo. Quique Setién lo reinventó por momentos de lateral. Rubi le entregó grados de libertad en los metros finales. Pellegrini lo convenció para ser diferencial en el uno contra uno. Y en cada uno de esos momentos resultó trascendental en días contados. En pequeñas pinceladas.