Se marchó de Albert Park ya de noche con más cara de satisfacción que de resignación, porque Alonso llevó al Alpine este sábado a cotas inimaginables y les hizo soñar con un top-4 en clasificación inédito desde que el equipo se llama así. El accidente en la curva 11 por un fallo hidráulico arruinó una tarde memorable del bicampeón español, que brilló en Q1 y Q2 y estaba marcando el récord del segundo sector en la Q3 (nadie lo batió después, si bien era el más corto) cuando la caja de cambios, el motor y la dirección del A522 dejaron de responder frente a la curva 11. «Es increíble la mala suerte que tenemos, porque quizás 27 segundos más tarde, si el coche funciona, estábamos en la pole», reconoció el asturiano, que se encogía de hombros ante la ocasión perdida por «mala suerte».