Como el Real Madrid, que el sábado sin jugar mejor que el Liverpool, hizo de Curtois y prevaleció ante por el peso histórico de su figura, por ese intangible que le hace superar a sus rivales a pesar de no controlar el partido la mayor parte del tiempo, algo que sucede en contadas ocasiones. El balear mantiene a sus casi 36 años un aura que deslumbra a la mayoría de los rivales que se enfrentan a él, hagan lo que hagan. Por eso, entre otras muchas cosas, ha ganado 109 partidos y perdido sólo tres en Roland Garros. Y así pudo este domingo con el canadiense de 21 y 9º del mundo en el tercer partido resuelto en cinco sets que ha tenido que disputar en sus 18 participaciones en el torneo francés: 3-6, 6-3, 6-2, 2-6 y 6-3 en cuatro horas y 21 minutos.