La despedida de Pablo Carreño del fue triste y en cierto modo anodina, porque perdió contra Matteo Berrettini en un partido feo, de los muchos que desgraciadamente habrá en el tenis del futuro si nadie lo remedia cuando el Big Three cuelgue las raquetas. El italiano de 25 años y séptimo cabeza de serie del torneo tuvo un día muy acertado con el servicio y de ese modo redujo al asturiano, que en ningún momento creyó en sus posibilidades ante un rival que le endosó 28 saques directos para un total de 57 golpes ganadores, muchos con ese drive tan potente que maneja, uno de los más letales del circuito. Así venció por 7-5, 7-6 (4) y 6-4 en 2h22 de sopor. Tanto fue así, que gran parte del público de la abandonó las gradas al final del segundo set, y otro muchos se marcharon mediado el tercero.