Pep Guardiola tenía algo muy claro cuando cambió Múnich por Mánchester en 2016: quería estar en el corazón de la ciudad. Ser un ciudadano más, un citizen. Casi seis años después, puede decir que lo ha conseguido. Aunque no fue algo sencillo. Las inclemencias metereológicas, el diseño del centro de la ciudad y la cultura gastronómica fueron vallas que el de Santpedor tuvo que saltar. Pol Ballús y Lu Martín, dos de las personas más cercanas a Guardiola, explican en su 'Cuaderno de Mánchester' cómo, más allá de temas contractuales, fue la búsqueda de un hogar lo que complicó el aterrizaje de Pep.