El caso de los Lakers va de lo alto a lo bajo en muy poco tiempo si nos remitimos a la convulsa temporada que están atravesando. Un día estás celebrando que LeBron James haga 56 puntos en un partido teniendo 37 años y dos después, sin el monstruo en la cancha, te arrepientes de perder un encuentro que da alas al único competidor que te podría apartar del camino dentro de un mes. Los Spurs son ese equipo. Dando por hecho que los Pelicans seguirán una buena línea, la caída en desgracia de los texanos en las últimas semanas les había dejado en un puesto peor que el de los californianos. De hecho, llevaban cuatro derrotas seguidas. Los Lakers se vinieron arriba con el partido histórico de James ante los Knicks y lo que significaba a efectos de clasificación, aire fresco, pero caen en la siguiente piedra. Spurs y Blazers quieren arrebatarle a los de L.A. el décimo puesto, el último con el que puedes acceder al play-in, y en San Antonio les gusta la sangre si es angelina y viste de púrpura u oro.