Alcanzar la final de un Masters 1.000 es extremadamente complicado. Con 5-3 y 5-4 en el segundo set,, lo comprobó. Cuando lo más complicado parecía haber terminado, justo acababa de empezar. Ese juego final, ese saber culminar. Esa experiencia para la hora de la verdad. Si llegar es difícil, alzarse con el título… Con el campeón delante, defendiéndolo, la complejidad se eleva al máximo exponente. A eso se deberá enfrentar el tenista español mañana (14:30, #Vamos). A un Stefanos Tsitsipas brillante en su semifinal (6-4, 6-2), ante un Alexander Zverev debilitado, con molestias, pero que no deja de ser el número tres del mundo. El sueño malagueño pasa por el campeón. Peaje muy alto.