Una imagen para el recuerdo en meta y un trabajo de equipo que pocas veces da tanto rédito a tantos integrantes. Y más en una carrera como la París-Niza, de las que más nivel tiene del calendario a lo largo de la temporada. La pequeña ascensión de Breiul-Bois-Robert, de tercera categoría y tan solo 1,2 kilómetros, dinamitó la carrera. El francés Laporte, llegado esta temporada al Jumbo tras una larga estancia en el Cofidis, fue el gran artífice y el que cimentó el triplete junto a Roglic y Van Aert. En un grupo reducido, Laporte arrancó la cota tirando en cabeza, y solo Stybar aguantaba la rueda de los Jumbo. El checo, como el resto de los integrantes. se abrió y no pudo seguir el ritmo, al que solo acompañaron Roglic y Van Aert. Los tres se iban sin nadie a rueda hacia la victoria y el francés fue el que se llevó el 'premio' de la victoria. Una especie de respuesta, desde la distancia, del Jumbo de Roglic al UAE de Pogacar, que un día antes deslumbró con su triunfo en la Strade Bianche.